Neuroeducación
- Neuroloquesea
- 12 jun 2022
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En 1964 el neurólogo norteamericano Paul MacLean, creó una de las ideas erróneas que mĆ”s han sido divulgadas en el pĆŗblico: la del cerebro triuno (o de los tres cerebros). SegĆŗn esta idea, el cerebro de los humanos estarĆa conformado por tres cerebros, uno reptil, uno mamĆfero inferior y uno humano. Pese a que esta teorĆa carece de fundamento evolutivo y no tiene sentido fisiológico ni anatómico, es comĆŗn ver cómo es utilizada en diferentes espacios, quizĆ” por desconocimientos o por mala fe (auqnue es difĆcil pensar que personas formadas en neurociencia puedan creer en esta teorĆa). Por ello, dentro del Ć”mbito de la neurociencia investigativa es comĆŗn ver, de tanto en tanto, la publicación de artĆculos que intentan demostrar los descabellado de esta idea. QuizĆ” uno de los artĆculos recientes que resume muy bien este problema es tu cerebro no es una cebolla con un pequeƱo reptil dentro. Desafortunadamente y dado su atractivo, esta idea se ha difundido y ha tenido inmensas repercusiones en Ć”reas como la PsicologĆa y la educación.
AsĆ pues, es comĆŗn encontrar que muchas de las fuentes que hablan de neuroeducación lo hacen desde la idea de los tres cerebros. Esta postura puede llevar a pensar que la educación no deberĆa ser solamente dirigida a la āmente racionalā ā cerebro humano ā sino que tambiĆ©n debe dirigirse a los otros dos cerebros mediante estrategias como juegos, actividades emocionantes y otras conocidas desde hace mucho tiempo por la PsicologĆa educativa.

Una de las definiciones de neuroeducación que puede ser muy vaga es la de: el papel que juega el cerebro en el proceso de enseƱanza y aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo ā y como es comĆŗn para varias propuestas que acuden a lo neuro ā tras revisar pĆ”ginas y pĆ”ginas de descripciones vagas, no es posible encontrar ningĆŗn elemento de neurociencia, salvo la constante mención a la necesidad de la emoción para el aprendizaje, haciendo referencia a la idea equivocada de los tres cerebros.
Existen otras perspectivas de la neuroeducación que parecen ser mĆ”s sólidas y que incluyen en sus propuestas referencias a la emoción y la motivación, incluye tĆ©rminos como el de āPlasticidad cerebralā o āneuronas espejoā. Pero de nuevo, cuando se busca por el real conocimiento del cerebro en esta aplicación, se descubre que no pasa de la mención a ellos como procesos necesarios para el aprendizaje. A esta propuesta de la neuroeducación se le unen tĆ©rminos como neurodidĆ”ctica y neuroaprendizaje los cuales se incluyen ocasionalmente para aumentar la credibilidad del tema.
En tĆ©rminos de formación en neuroeducación, existe espectro importante de programas de formación de postgrado en el Ć”rea (diplomados, maestrĆas o cursos cortos). En varios de estos se percibe la misma situación: se menciona el estudio de la función cerebral sin profundizar en ella. En algunos de estos programas, los docentes no poseen una formación competente en neurociencia, algunos ācursos cortosā incluyen temas generales y vagos sobre neurociencia sin detallar en su relación con el fenómeno de interĆ©s y otros programas de especialización por ejemplo, no presentan detalles del tipo de formación ofrecido. Estas ofertas hacen mención a tĆ©rminos llamativos como āneurotecnologĆaā para el tratamiento de los problemas del lenguaje, la discalculia (dificultad en el aprendizaje de las matemĆ”ticas), problemas cognitivos, autismo, inteligencias mĆŗltiples, talento, hiperactividad, dĆ©ficits de atención e incluso trastornos de conducta.
En ausencia de detalles, no es posible juzgar su veracidad pero, basados en lo que sucede en otras aproximaciones āneuroā ā que abarcan todas las Ć”reas posibles ofreciendo ācurasā a multitud de problemas ā es importante ser cautelosos.
Pero existe tambien una aproximación muy rigurosa y seria a la neuroeducación a nivel mundial, donde la neurociencia aplicada a la educación se considera como un Ôrea que busca aplicar los conocimientos derivados de la investigación en neurociencia al mejoramiento de las estrategias de la enseñanza.
Dos ejemplos de esta aproximación, son las iniciativas lideradas en Brasil por Roberto Lent y en Francia por Stanislas Dehaene. Lent es un neurocientĆfico que ha insistido en la necesidad de que la educación se fundamente en la ciencia y en particular las neurociencias. De hecho, ha estado trabajando con el Ministerio de Educación de Brasil y en la creación de una red de neurocientĆficos y cientĆficos en general para el delineamiento de la educación.
Por su parte, Stanislas Dehaen es uno de los neurocientĆficos mĆ”s importantes en la aplicación rigurosa de la neurociencia a la educación. Su formación en matemĆ”tica, PsicologĆa y neurociencias le ha permitido desarrollar sobre bases sólidas su propuesta de neuroeducación. Vale la pena mencionar que Dehaene estĆ” colaborando con el Ministerio de Educación Nacional de Colombia en la propuesta de un sistema nacional de educación que facilite y promueva el aprendizaje. Como parte de estos esfuerzos, se realizó en noviembre de 2021 la Semana de la Neuroeducación en Colombia.

Entonces, acercarse a la neuroeducación como propuesta representa una serie de ventajas y de posibilidades. Sin embargo, es necesario estar alertas y tener en cuenta tres errores importantes:
Su gran atractivo: Debido a su importancia, el tĆ©rmino ha atraĆdo innumerables personas, muchas sin los mĆnimos de la formación necesaria en neurociencia. Esto hace que el tĆ©rmino se vuelva laxo y pretenda abarcar muchas cosas que en realidad distan de tener algo que ver con neuroeducación.
El neuro innecesario: En muchas de las aproximaciones no rigurosas a la neuroeducación, es innecesario el uso el prefijo āneuroā, pues se refieren solamente a estrategias de enseƱanza originales de la PsicologĆa educativa y no se profundiza en lo āneuroā que ellas puedan tener.
Falta de integración: En las aproximaciones no rigurosas, las referencias a términos como emoción, motivación, plasticidad, neuronas espejo, entre otros provenientes de la neurociencia, no pasan de ser meras menciones. No se ofrece una explicación de cómo integrar esos procesos con la educación. Debido a que el aprendizaje es un fenómeno cerebral, resulta obvio que los procesos de plasticidad sinÔptica, activación de neuronas espejo, regulación emocional y motivacional estÔn implicados, de forma similar a como estÔn inmersos en cualquier otro proceso.
En conclusión, resulta de vital importancia leer con mucha cautela cualquier material que venga presentado bajo el nombre neuroeducación, pues, si bien en muchas ocasiones la utilización del prefijo āneuroā no pasa de ser un engaƱo, existen posiciones claramente sustentadas en la neurociencia y con la coherencia y la rigurosidad requeridas por la ciencia.
La neuroeducación entonces tiene una calificación en dos niveles, presenta algunas aproximaciones ligeras que hacen necesario mantenernos alertas para no caer en engaños. Pero tambien contiene una propuesta consistente y con muy buenos avances respecto a la aplicación de las neurociencias en la educación. Por lo que la neuroeducación es un cerebro consistente.

Cerebro consistente